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| Cuidado con lo que comemos |
Hace unas semanas salía publicada la noticia de que la conocida empresa americana Dunkin´ Donuts había decidido suprimir el dióxido de titanio como colorante de sus famosos donuts glaseados. Lo que hace el TiO2 es reforzar y resaltar la blancura del azúcar, sin, en teoría, añadirle ni quitarle nada al sabor del donut. Lo que pasa es que, así como el dióxido de titanio "normal" lleva años usándose como blanqueante en multitud de artículos de consumo (inicialmente en pinturas, después también en cosméticos), la versión actual que se está utilizando, sobre todo en alimentación y productos de uso personal, encaja en la categoría de nanomateriales, territorio hoy por hoy bastante inexplorado.
Hasta el punto que la poderosa Food and Drug Administration americana no acaba de manifestarse sobre si debe regular y/o llegar a prohibir el uso de estos materiales en productos de consumo. Ya puede darse prisa, porque se estima que actualmente están presentes en más de 10.000 artículos disponibles en los supermercados, desde chicles, golosinas, helados, pasando por dentífricos, cremas protectoras para bebés y lociones solares hasta las más sofisticadas cremas anti-arrugas ó bases de maquillaje.

