Empezábamos esta serie de artículos sobre cómo "reinventar" la educación sugiriendo que quizá deberíamos volver a hacernos y reflexionar sobre las preguntas básicas: ¿para qué debe servir la educación? ¿qué hay que aprender? ¿cómo se aprende? ¿cuál debe ser el papel del profesor?. Y, tras haber tratado de responderlas, llegamos a este último post, donde también hay una pregunta importante de fondo: ¿Cómo puede contribuir la tecnología a conseguir los objetivos del proceso de aprendizaje? Pero quiero resaltar que el orden ha sido importante. De poco sirve aplicar la mejor o más novedosa tecnología a un proceso mal diseñado o ineficiente, o con los objetivos poco claros.
El ejemplo más claro de este enfoque equivocado sería sustituir los libros de texto tradicionales por versiones electrónicas en pdf, accesibles para todos los alumnos, eso sí, mediante tablets de última generación. Pero sin modificar ni un ápice ni las posibilidades de interacción con el texto, ni de exploración o búsqueda de contenidos adicionales, ni, por supuesto, el método pedagógico del profesor. Me diréis, hombre eso no se le ocurre a nadie... ¿o sí?.

