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| Huella digital |
Me imagino que también os pasa. Al cabo de un día normal, ¿cuántas claves de usuario, pins , passwords, códigos de seguridad, contraseñas, etc... hay que recordar para tener acceso a los sitios por los que transitamos? Y no me refiero sólo al ordenador, a la página web del banco, o de la compañía telefónica o de Skype, o de Twitter, o Facebook, o Linkedin o... También, si lo pensamos bien, nos pasamos el día procesando tarjetas por distintos lectores para que nos dejen entrar: Al bus, al Metro, al parking, al edificio de oficinas, a la empresa, a la sala de juntas reservada, a la habitación del hotel... Y lo mismo para sacar dinero del cajero, o café de la máquina, o para pagar cualquier compra.
Pues bien, si el anuncio del famoso detergente decía que "el frotar se va a acabar", creo que podemos anticipar que "el "fichar" se va a acabar". Entendiendo por fichar todas esas operaciones de autentificación basadas en algo externo a nosotros. Y todo gracias a avances recientes significativos en la ciencia de la biometría, entendida como la que permite el reconocimiento único de los seres humanos basado en sus rasgos físicos ó en sus rasgos conductuales.